El 22 de mayo de 1982, en Francia, en el marco del Festival de Cannes se estrenaba la película «The Wall» – Origen: Reino Unido – Producción: Metro Goldwyn Mayer – Dirección: Alan Parker – Guion: Roger Waters – Reparto: Bob Geldof, Christina Hargreaves, James Laurenson, Bob Hoskins, Eleanor David, Kevin McKeon, David Bringham, Alex McAvoy, Michael Ensign, Joanne Whalley, Albert Moses, Jenny Wright, Ellis Dale, James Hazeldine, Ray Mort, Margery Mason, Robert Bridges, Nell Campbell, Phil Davis, Eddie Tagoe y John Scott Martin – Música: Pink Floyd – Ganadora de 3 premios internacionales.

Nota: Bob Geldorf y su agente viajaban en un taxi en Londres cuando le comenta sobre el proyecto de «The Wall». Geldorf no se mostró muy interesado por que adujo que no le gustaba la música de Pink Floyd.

En la primera reunión formal con la MGM, le preguntaron que era no que no le gustaba de la música de Floyd, Geldorf miró furiosos a su agente, lo que ambos ignoraban era que el taxista era John Waters, hermano de Roger. «¡Toma eso, maldito!» es la única línea de Geldorf en la película que no forma parte de una canción de Pink Floyd.

Para las secuencias «Run Like Hell» y «Waiting for the Worms» se utilizaron a verdaderos neonazis como extras. Pese a que Alan Parker no estaba muy conforme con el resultado, como no eran muy afectos a seguir las indicaciones decidieron «licenciarlos».
La idea original de Waters era la de ser el protagonista, Parker lo convenció que no era apto para el papel por más que fuera su historia. Waters aceptó apartarse del papel si no se lo daban a un actor sino a otro músico, de allí la elección de Geldorf.

En la escena donde Pink organiza obsesivamente su habitación hay una foto de un hombre en impermeable. Ese hombre es Johnnie Fingers, mejor amigo de Bob Geldorf y tecladista de su banda «The Boomtown Rats».

Para la escena del concierto de Pink, Waters pretendía llevar a fanáticos de Pink Floyd, cuando llegaron, Parker nota que jamás pasarían por «Neonazis» y decidió reemplazarlos por extras seleccionados entre verdaderos grupos neonazis.
El producto terminado decepcionó a la MGM, a Parker, a Waters, a Geldorf y a Gilmour, los únicos contentos eran los fanáticos que la transformaron en una película de culto.


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